Amazonía en destrucción. De la construcción de Belo Monte a la deforestación creciente en Pará

Carlos G. Aguilar

Desde el gobierno pasado del ex-presidente Luiz Ignacio Lula Da Silva, los discursos sobre la necesidad de enfrentar el Cambio Climático parecen más dirigidos hacia el exterior que hacia las tareas internas de la política brasileña. Esto resulta aún más destacable con la propuesta de la actual presidenta Dilma Rousseff, cuando en la Cámara de Diputados en su discurso de pose presidencial, anunció un Brasil con energía limpia y crecimiento sustentable.

Pero todo depende desde donde se esté mirando la situación. Obviamente desde la Amazonía este “Brasil” parece absolutamente distante. En Estados como Pará la situación se torna dramática, y por eso ofrece un ejemplo de cómo se está pensando actualmente el modelo de energía limpia y crecimiento sustentable en el Brasil de la política real.

En la primera semana de febrero del presente año, el Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (IBAMA), anunció un avance significativo de la deforestación maderera en la región conocida como cinturón de deforestación de la Amazonía (Pará, Mato Grosso y Rondônia). Ya el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales había advertido, por información satelital, que en el segundo semestre del 2010, la deforestación en la Amazonía creció en aproximadamente 8%, con respecto al mismo periodo el año anterior.

Refiriéndose al problema, el entonces director del IBAMA, calificó el Estado de Pará como una “tierra sin ley”, según lo destacó el Diario O Globo (5/02/2011, pg10). A pesar de los esfuerzos de este organismo por mejorar las condiciones de vigilancia y control, no solo las condiciones han empeorado en relación con la deforestación, sino que actualmente se intensifica la propuesta para la construcción de la represa de Belo Monte en el Rio Xingu, al oeste del Estado de Pará. Esta cuenca hidrográfica se estima que alberga unas 51ha millones y se considera fundamental en la integridad de los sistemas de agua dulce de la Amazonía.

Si bien es cierto, el interés por la construcción de la represa inició desde mediados de la década de los 70s (llamada represa Kararaô, durante la administración del ex-presidente Ernesto Geisel), durante la administración Lula, se convirtió en el principal proyecto del Programa Nacional de Aceleración del Crecimiento (PAC). La obra a ser construida y operada por el consorcio Norte Energía, ya cuenta con apoyos del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES).

El debate sobre los licenciamientos del IBAMA, que se esperaba estuviera listo para febrero de este año, ya costó al menos la renuncia de dos de los principales responsables a finales del 2010 y del presidente del IBAMA, Abelardo Bayma. Pero tambien existen cuestionamientos sobre la viabilidad de la obra, y la necesidad de la misma. Dado que en la zona operan algunas empresas de aluminio y alumina (material base del aluminio), se levantan sospechas de que de la energía se pretende destinar fundamentalmente para el polo minero-extractivo de la región.

Sólo para tener una idea de las dimensiones de la obra, se estima que las escavaciones serán equivalentes a las realizadas para la construcción del Canal de Panamá y su finalización se prevee para el 2014 (inicialmente para el 2015, pero se espera que esté lista antes de acabar el gobierno de Dilma Rousseff), con costos aproximados de unos 19 billones de reales , sin que nadie pueda precisar la cifras actualmente.

Pero lo que no parece cuestionable, hoy por hoy, es que la licencia definitiva del proyecto se consiguió con arreglos políticos del más alto nivel y que la decisión contraviene incluso las recomendaciones para mitigar riesgos e impactos, ya que como destacó el entonces presidente del IBAMA: el proyecto aún está con muchísimas pendientes en materia ambiental.

Algunos estudios realizados por organizaciones independientes (ONGs) han calificado el proyecto de altamente riesgoso en materia financiera (véase sobre todo el realtorio “Mega-Riesgos. Análisis de Riesgos para Inversores en el Complejo Hidroeléctico Belo Monte, Internacional Rivers/Amigos de la Tierra-Amazonía Brasileña. 2011); tambien se ha cuestionado las capacidades reales de generación de energía (se habla de un poco más de 11 mil megawatts de potencia en la época de mayor nivel de aguas (capacidad instalada) pero algunos especialistas insisten que la capacidad efectiva no pasará de un 39% de este total (véase la entrevista a Roland Widmer citada en la bibliografía) y obviamente sobre el proceso de licenciamiento una vez que el estudio previo destacó una serie de recomendaciones y condicionantes socio-ambientales antes de autorizar la licencia definitiva (instalación) que han sido desconsideradas.

Dentro de esos aspectos destacados por el Relatorio de Impacto Ambiental (RIMA) se preveen casi 100 mil personas movilizadas a la región, sea a través de empleos directos o indirectos relacionados con la obra, en una ciudad que actualmente tiene un número de población cercano a los 100 mil habitantes. Hasta hace poco tiempo atrás las consecuencias sobre la ciudad de Altamira, principal afectada con la represa, eran las más conocidas en térrminos de grupos humanos; sin embargo, a inicios de este año la Fundación Nacional del Indio (FUNAI)  intervino un área cercana a la zona de construcción de la Belo Monte, e interpuso una TI (tierra indígena) entre los ríos Xingu y Bacajá, a unos 50km del projecto de la Represa.

La obra no es apenas polémica por las implicaciones que puede tener en materia socio-ambiental, además tiene implicaciones sobre la forma política en que el actual gobierno está manejando el asunto. Belo Monte demuestra como Brasil viene avanzando a dos velocidades diferenciadas, una: la de las comunidades indígenas y los pobladores que difienden sus territorios; y la otra: alta-velocidad de los mega-proyectos en minería, energía y financieros, que en Belo Monte se juntan para transparentar la política actual del gobierno y el sector financiero local.

No en vano, a mediados del mes de febrero, por decreto presidencial, el gobierno capitalizó el BNDES –que liberó dineros para la compra de equipamiento en las obras de la represa- y por otro lado se anunció que la Vale do Rio Doce concurre en la posible sustitución de Gaia Energia, subsidiaria del Grupo Bertin, como autoproductor en el control de la Belo Monte.

El capítulo final de la obra aún no se escribe, varias manifestaciones de apoyo a nivel estadual en Brasil e internacional estan surgiendo para los grupos movilizados en la región. Como advierte Eduardo Gudynas, en un reciente artículo publicado en La Primera en Perú, la obra podría tener también consecuencias sobre los países vecinos. Urge un debate y acciones a nivel sudamericano, el modelo de negocios (públicos-privados) que se está instaurando en Brasil bajo las consignas de energía limpia y crecimiento sustentable, puede ser altamente perjudicial para el futuro político y ambiental de la región.

Bibliografía utilizada

“Belo Monte não vale a pena”. Entervista com Roland Widmer. 27/01/2011
http://www.portogente.com.br/texto.php?cod=39502

Diario O Globo. Desmatamento volta a subir na Amazônia. (O País) 5/02/2011. pg10

Diario O Globo. Vale pode assumir lugar de Bertin em Belo Monte. (Economia) 18/02/2011. pg 31

Diario O Globo.BNDES e Caixa t?m reforço de R$8,6 bi. (Economia) 18/02/2011. pg 30

FUNAI interdita area perto da Belo Monte. 25/01/2011 http://eptv.globo.com/emissoras/NOT,0,0,332855,Funai+interdita+area+perto+da+Belo+Monte.aspx

Gudynas, Eduardo. “Un ejemplo brasileño que nadie debería imitar: Belo Monte” Diario La Primera. Lima, 02/02/2011
http://www.diariolaprimeraperu.com/online/columnistas/un-ejemplo-brasileno-que-nadie-deberia-imitar-belo-monte_79197.html

Mega-Riesgos. Análisis de Riesgos para Inversores en el Complejo Hidroeléctico Belo Monte, Internacional Rivers/Amigos de la Tierra-Amazonía Brasileña. 2011 http://www.amazonia.org.br/arquivos/374461.pdf

Novaes, Washington. Uma discussão para nos iluminar. O Estado de São Paulo. http//www.estadao.com.br/estadaodehoje/20101224/not_imp657702,0.php

C. Aguilar es investigador de la Secretaria Mesoamericana del Grito de los Excluidos, San José, Costa Rica, e investigador asociado en CLAES. Febrero 2011.

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