Cambio climático: el mundo al revés

Fander Falconí La XV Cumbre Mundial sobre el Cambio Climático, realizada en Copenhague, en diciembre de 2009, la más importante de la humanidad por los efectos del incremento de la concentración de los gases efecto invernadero en el planeta, debió terminar con un acuerdo internacional que reemplace al Protocolo de Kioto, que vence en el 2012. La negación a reducir las emisiones de carbono por parte de los países ricos del Norte, la carencia de una medida vinculante para combatir la crisis climática, la mezquindad y el egoísmo hicieron que la Cumbre no llegara a acuerdo alguno. La Cumbre desveló la crisis del multilateralismo. En efecto, se quebró el procedimiento básico del sistema de Naciones Unidas y de las relaciones multilaterales. En ese organismo, cada país tiene voz y un voto, y las decisiones se aprueban entre todos los miembros. Sin embargo, un reducido grupo de países negoció, a puerta cerrada, un acuerdo que acogió sus intereses particulares sobre el cambio climático, y presentó un documento para que fuera suscrito por los 192 países del sistema de Naciones Unidas. Detuvimos esta acción por la crítica y oposición de los presidentes, cancilleres y delegaciones de varios países del Sur. La Cumbre sobre cambio climático terminó en un rotundo fracaso. Un habitante promedio norteamericano emite 19,5 toneladas métricas de CO2, un chino, 4,3 y un ecuatoriano, 2,2. Hay 304 millones de norteamericanos en el planeta, 1.326 millones de chinos y cerca de 14 millones de ecuatorianos. El impacto ambiental de cada sociedad es diferente; por tanto, las responsabilidades deberían ser diferenciadas. Los mayores generadores de gases de efecto invernadero realizaron un conciliábulo, a puerta cerrada, mientras que un país con menor daño ambiental, el Ecuador, planteó una propuesta para combatir el mayor desastre planetario de la historia humana. Más allá de la Cumbre, la tarea es reducir las emisiones entre un 50 y 60%. En concreto se plantea la cuestión: ¿Dónde dejar gas, petróleo o carbón en tierra? La respuesta es: allí donde el ambiente local es más sensible, tanto en términos sociales como ecológicos; allí donde la biodiversidad local vale más. Este es el caso del Parque Nacional Yasuní. Allí hay pueblos indígenas y en aislamiento voluntario, y está situada una de las mayores riquezas ambientales del planeta. Por eso, es tan relevante la iniciativa de no extraer el petróleo -cerca de 850 millones de barriles, que provocarían, al consumirse, cerca de 410 millones de toneladas de dióxido de carbono- del campo ITT, ubicado en el Yasuní, a cambio de una corresponsabilidad económica de los países que más contaminan en el mundo. Al regresar de Copenhague, denunciamos esta farsa vivida en la Cumbre de cambio climático. Hoy, Bolivia y Ecuador son objeto de un castigo y chantaje. En efecto, los Estados Unidos han suprimido 2.5 y 3 millones de dólares a Ecuador y Bolivia, en forma respectiva, de fondos de “cooperación para el desarrollo” en materia ambiental, por no suscribir el vergonzoso acuerdo alcanzado por un grupo de países, en la Cumbre de Cambio Climático. En esa reunión, el presidente Obama no pudo prometer ningún recorte de emisiones (el 17% respecto al 2005) porque su propio Congreso no le permite aún establecer una regulación o impuestos. El mundo al revés. F. Fander Falconí Benítez, ex Ministro de Relaciones Exteriores Comercio e Integración del Ecuador, actualmente es docente en FLACSO Ecuador. Reproducido con permiso del autor. Abril 2010.

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  1. Política y Economía » Cambio climático: el mundo al revés — 19 abril, 2010 @ 17:43

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