Brasil: el gran éxito de América Latina?

Matias Vernengo La prensa internacional ha promocionado el desempeño de la economía brasilera como un ejemplo exitoso de desarrollo económico. La revista The Economist se refiere a ella como la historia exitosa de Latinoamérica. Lula era visto como un positivo líder de centro-izquierda, a diferencia del liderazgo negativo de Hugo Chávez y otras izquierdas. Asimismo, Goldman-Sachs agrupó a Brasil junto a Rusia, India y China en el llamado BRICs, un grupo que supuestamente se hará cargo de la economía mundial a mediados de este siglo. Asimismo, de acuerdo con The Economist: “A diferencia de China, Brasil es una democracia. A diferencia de India, no tiene vecinos insurgentes, étnicos, religiosos u hostiles. A diferencia de Rusia, sus exportaciones van más allá de petróleo y armas, y trata con respeto a los inversores extranjeros.” En otras palabras, ¡Brasil se encuentra en el mejor de los mundos posibles! O ¿no? En el 2009, cuando la economía mundial cayó en una profunda recesión, la economía brasilera presentó una baja tasa de crecimiento, aproximadamente del 0,6%, lo que derivó en una caída menor, de 0,2%, del PBI per capita, y comenzó su recuperación relativamente rápido. Aún más, cuando uno mira el desempeño brasilero durante los años buenos, entre el 2003 y el 2008, la imagen que emerge es considerablemente diferente. Brasil creció durante la administración Lula (hasta el año pasado) a una tasa aproximada del 2,4 % en términos per capita, de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), un valor similar al promedio de la región latinoamericana, y muy por debajo de las tasas de crecimiento de los desempeños estrella (por ejemplo Argentina creció al 6,3% en el mismo período, y Venezuela lo hizo a una tasa de 4,1%, por citar dos ejemplos que han sido usualmente pasados por alto o criticados por los medios). Incluso más perturbador que el desempeño relativamente pobre de la economía brasilera, es el saldo en cuenta corriente de la balanza de pagos que pasó de apenas positivo en el 2007, antes de la crisis global, a casi un -1,5% del PBI en 2008 y 2009. Esto implica que no queda demasiado espacio para que las políticas macroeconómicas contracíclicas reestablezcan el crecimiento, ya que más crecimiento implicaría un aumento de las importaciones y una exacerbación del déficit en cuenta corriente. Cabe señalar que el crecimiento brasilero, o la falta del mismo, no fue particularmente impulsado por las exportaciones, que cayeron de 16,4% del PBI en 2004 al 11,3% en 2009. Además, aunque Brasil es un exportador más diversificado que otras economías latinoamericanas, sigue siendo fundamentalmente un exportador de commodities (aproximadamente el 55% de las exportaciones del 2008 fueron bienes primarios). El buen desempeño del resto de las economías latinoamericanas estuvo fundamentalmente asociado al boom de los commodities, mientras que el pobre desempeño de las exportaciones brasileras puede ser parcialmente atribuido a la apreciación del tipo de cambio que, a su vez, es el resultado de la política monetaria. Para la mayor parte del período considerado, Brasil mantuvo la mayor tasa de interés real en el mundo. Mientras muchos países, incluso Estados Unidos, tienen una tasa básica de interés real negativa, la economía brasilera tiene un tasa de aproximadamente 4 % en términos reales, que atrae flujos de capitales y conduce a una apreciación real. Esta es la razón por la que Brasil implementó controles a la entrada de capitales el año pasado, y no a causa de una postura crítica respecto al mercado internacional de capitales por parte de la administración Lula. Pero el peor efecto de esta elevada tasa de interés no ha sido la apreciación del tipo de cambio y el deterioro de la competitividad externa, sino el impacto en la distribución del ingreso. El salario real promedio de los trabajadores empleados en las grandes áreas metropolitanas no ha cambiado significativamente durante la administración Lula, y se ha mantenido en aproximadamente un 30% por debajo de su nivel de mediados de los noventas, y en la mitad del nivel de mediados de los ochentas. En otras palabras, el gobierno del Partido de los Trabajadores, liderado por un ex líder sindical del comercio, ha sido incapaz (o no ha querido) de promover la recuperación de los salarios reales, mientras mantiene la tasa de interés real ¡más alta del mundo! No todo es malo en Brasil, desde luego, y han habido algunos acontecimientos positivos durante la administración Lula. La expansión del programa Bolsa-Familia cubre cerca de 11 millones de familias necesitadas, y junto a los programas para expandir el crédito al consumo, ha permitido sostener la demanda doméstica. La pequeña expansión del consumo y el hecho que la caída del precio de los commodities no fuera significativa, (ver artículo de Jayati Gosh) explican el porqué de la rápida recuperación de economía brasilera después la crisis global. Pero esto es un pequeño consuelo para los que tenían grandes expectativas en el gobierno de Lula. M. Vernengo es profesor asociado en la Universidad de Utah, Salt Lake City, EE.UU. El articulo fue traducido por M. Buonomo del original publicado en www.triplecrisis.com y es reproducido con el permiso del autor. Abril 2010.

2 Comments

  • Por Amie, 19 febrero, 2016 @ 19:56

    Tras mucho investigar por yahoo, finalmente he hallado algo que
    en realidad vale la pena, simplemente compartir contigo el gusto de poder analizar
    algo de tanta excelencia y animarte a continuar en esta línea que probablemente hará de
    la red un universo bastante extraordinario en relación con la calidad de los contenidos
    que obtenemos. Muchas felicidades.Besos Mariano.

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  1. Política y Economía » Brasil: el gran éxito de América Latina? — 8 abril, 2010 @ 15:53

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